Rodero & Luda

Ermitaño en una hoquedad del recinto de la Lalibela a pleno sol.

Quiero decir, mientras contesto sobre la marcha, que esa Lalibela es personal e intransferible, nadie podrá fotografiarla ni encontrarla como aparece en el libro de Rodero si viene hasta aquí, le intento aclarar. Por eso digo que es demoledora, porque te obliga a buscar y contrastar tus resultados, seguidos de frustración, aunque no seas fotógrafo incluso. Sí, de García Rodero, añade, y me dice: ¡soy yo!

Como había decidido quedarse en Lalibela mientras el grupo español con el que había venido a Etiopía visitaba otros lugares y su guía, que era el del grupo, seguiría con ellos, se apuntó a mis planes para ver las iglesias rupestres de los alrededores sin apenas haberle dado detalles, que ambos ya conocíamos.

Cristina Garcia Rodera posa delante Ymrehanna Krestos (Etiopía).
Cristina Garcia Rodera posa delante Ymrehanna Krestos (Etiopía).

Salvo el primer día, con Lije, el resto lo dejamos en manos de mis nuevos guías Tasfiye y Ermiyas.

En los aledaños del hotel conocí desde el día siguiente de mi llegada a Lalibela, como escribí en otro diario, a Ermiyas y Tesfaye. Ermiyas era más hablador, sobre todo porque se manejaba en inglés mejor que su compañero. Aunque no insinuaron o comentaron si tenía guía, les avancé que mi guía llegaría un día más tarde y que ya había estado dos veces antes aquí y tres en Etiopía. Incluso les dije que tenía amigos vecinos suyos, aunque en la actualidad todos ellos vivían en Gran Bretaña.

La fotógrafa Cristina García tomando instantáneas de una ceremonia de romería en las inmediaciones de Lalibela.
La fotógrafa Cristina García tomando instantáneas de una ceremonia de romería en las inmediaciones de Lalibela.

No salían de su asombro porque a uno de ellos, Lidetu (Luda en corto pero tambien Christian o Xris que es quien con inmensa paciencia me ha enseñado todo el vocabulario básico con su correspondiente pronunciación que sé), no solo lo conocían sino que terminaron por llevarme a su casa y presentarme a su madre. Estabamos a un paso de mi hotel y a cuatro de su casa y allí que nos presentamos de improviso. La madre de Luda iba a preparar un menú familiar con comida especial para celebrar el cumpleaños de su hijo aunque estuviese fuera. Casualmente era al día siguiente, el día cuatro de enero.

Cuarto de estar de la familia de Luda en Lalibela (Etiopía).

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