❝A VEINTISIETE GRADOS DE LATITUD NORTE, hace ya días que dejé de sentir ese olor rosa profundo que taladraba las mucosas al intentar al principio respirar y cruzar aquel alargado patio del monasterio de Hemis en Ladakh a paso europeo. Hoy, aquí en Agra, otra sensación muy diferente te paraliza cuando pones un pie en la calle, un aroma dulzón de mimosas hipnóticas [chhueemueee en hindi, no me toques, así de tímida es esta planta provocadora] en las que no reparas, que este calor húmedo tan sofocante debe de contribuir a dosificar maliciosamente, hace posible que te orientes hacia el Taj Mahal, cruzar los molinos de la entrada, andar descalzo (por obligación) sobre los mármoles de los pórticos de alrededor y la explanada, recalentados desde primeras horas de la mañana, y alcanzar el mausoleo al fin empapado en sudor. Luego reparas que, en efecto, la ciudad está cuajada de estos árboles, muy a la vista, encima y detrás de ti, y que es urgente estar de vuelta en el hotel antes de desfallecer de calor.
Con un encanto innegable dentro de lo destartalado, el Grand Imperial Hotel, las suites de la planta baja (me asignaron la que identifican por el nombre de Shivaji Maharaj)
El inmueble goza aun del encanto del viejo hotel colonial que fue desde su inauguración a principios del siglo XX, durante el llamado British Raj, en la zona de Rakabganj y Baluganj, en el viejo Cantonment británico habilitado en Agra.

Una mezcla de estilos que da ese estilo heritage donde se cruzan el aire victoriano eduardiano con el mughlai, construido en ladrillo rojo, con los mismos famosos “biscuit bricks” de las edificaciones de Agra (en realidad venidos de Lahore).
Llamado entonces Metrople Hotel, en una época en que junto al glamour de algunos de sus huéspedes también los establecimientos hosteleros exhibían carteles exclusivos en hindi e inglés de este jaez: कुत्ते और हिन्दोस्तानी यौका अंदर आना मना है[, dogs and Indians not allowed,


bajo la presencia y control del imperio británico del subcontinente, coincidiendo con el incipiente turismo de los primeros visitantes informados del Taj Mahal, también de su Fuerte Rojo.
Después de la Segunda Guerra Mundial cambia su nombre por el de Imperial Hotel y desde 2006 pasa a llamarse Grand Imperial (remedo del The Imperial de Nueva Delhi, inaugurado en 1936)
La casa de huéspedes reservada en Buscalan me esperaba con colchonetas tiradas por el suelo y cuarto de baño compartido y en otra planta pero con desayunos energéticos sin merma●

